Me han alegrado la mañana. Me he levantado temprano, como todos los días. Y antes de tomar el primer café, aún con los ojos velados por los sueños he escuchado esta versión de una canción que compuso Jordi Camarasa para mi como regalo de cumpleaños allá por el año 2002 y que Espe grabó en su/nuestro salón.
Aquella época en la que la vida eran canciones y amigos alrededor de una mesa casi vacía. Cuando la vida nos permitía pasarnos horas escuchando a Tony tocando cientos de canciones de Silvio. Cuando nos íbamos a trabajar sin dormir y el cansancio no pesaba.
Cuando un beso duraba la eternidad y los universos estaban abiertos para lo importante.
Esta mañana se ha abierto esa ventana y me ha hecho recordar que no tiene porque ser pasado, que sigo teniendo una mesa casi vacía que los amigos llenamos, que Tony tiene sus canciones que escucho a diario, y que por mucho cansancio que se desplome sobre nosotros nuestro techo está bien apuntalado.
