Poder reproducir un color de una manera sencilla es una tarea imprescindible a la hora de diseñar una pieza. Llega un momento en el que o bien te decantas por los colores que vienen de fábrica, y por lo tanto tus trabajos se convierten en algo previsible, monótono y vulgar, o bien buscas la manera de crear tu propia paleta cromática.
Este es por ahora uno de mis proyectos que empieza a tomar forma. En este momento ya tengo hecha en arcilla la carta de colores de Kato. 155 tonos fácilmente reproducibles, en los que se juega con los tintes y las sombras.
El siguiente paso vendrá dado por la confección de otros muestrarios: mezcla de primarios entre sí, paleta de neutros, combinaciones de metálicos… Un arduo trabajo que a la larga, no sólo facilita el proceso creativo, sino que le confiere a los diseños un toque de personalidad y distinción.
Muestrario de colores terminado - Como collar también es interesante.











