viernes, 31 de diciembre de 2010

2010


Para el último día del año tenía pensado hacer un pequeño resumen, pero teniendo en cuenta lo demoledor y doloroso que ha resultado ser 2010, prefiero brindar por su fin.

jueves, 30 de diciembre de 2010

OLIVIERO TOSCANI Y EL COPYRIGHT


Leyendo la noticia sobre la triste muerte de Isabelle Caro (la modelo anoréxica que Toscani inmortalizó en una de sus campañas publicitarias) he encontrado una entrevista que se publicó en El Mundo con motivo de la Campus Party (6-08-2010).

Si queréis leer la entevista completa podéis visitar este enlace.

Personalmente, me quedo con esta pregunta:.
Pregunta: Hay un gran debate sobre el copyright porque hay quien cree que los derechos de autor duran demasiado y habría que liberarlos antes, de modo que se puedan utilizar unas ideas para crear otras. ¿Esta de acuerdo con este enfoque?

Respuesta: Siempre he estado en contra de los derechos de autor. Estoy a favor de su liberalización porque, entre otras cosas, creo que el arte no puede ser propiedad privada. Por ejemplo, no se puede tener en casa un Goya; se puede hacer una copia, pero el original debe mostrarse al público. Y esto no es una cuestión comunista, sino cultural, una concepción del arte como medio de educación social. La gran cultura tiene que ser pública, debe enseñar a todos y hacer entender la importancia del mensaje. De modo que soy contrario al copyright y creo que todo el mundo debería poder acceder a todo lo que le interese.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

FÁBULA DE NAVIDAD



Érase que se era una ardilla que quería montar una fantástica cena. Pasó meses buscando un local adecuado, contactó con los mejores músicos para que deleitaran a los comensales con fantásticas melodías, habló con proveedores para que no faltara de nada, contrató a chefs altamente cualificados, mandó invitaciones a todo el mundo…

…Pero le faltaba el vino. Levantó el teléfono y habló con una familia de conejitos que importaban el caldo más exquisito.

El conejito se entusiasmó con la cena y raudo y veloz le propuso que ellos regalaban el vino. Como el vino ya lo daba la bodega que lo producía, la familia de conejitos decidió que para que en la cena todo saliera a pedir de boca ellos asumirían todos los gastos de importación y de impuestos.

Los días transcurrían y la familia de conejitos pidió a la ardilla que le regalara una mesa para unos invitados especiales. La ardilla se enfadó muchísimo, no podía creer lo que estaba oyendo, ¿¡cómo tenían la desfachatez de pedirle semejante cosa!?

La bodega habló con ella y le dijo que tenía que regalar una mesa a la familia de conejitos. Pero incluso el día de la cena la ardilla les pidió el dinero de la misma.

Al final no pagaron, pero durante la cena corrió un rumor malicioso que nadie supo de dónde venía. Algunos comensales hablaban de lo malos que eran los conejitos por exigir una mesa gratis y obligar a sus invitados a pagársela. Otros pedían que no se hablara con ellos porque venían de parte de los conejitos.

Además la ardilla pidió a estos invitados que pagaran el cóctel de honor.

La cena salió de maravilla, los asistentes quedaron encantados y durante el tiempo que duró todos ellos rieron y disfrutaron de la compañía. Bueno, todos no, hubo una mesa a la que sólo unos pocos se acercaron.

Poco después supimos que los conejitos no habían cobrado a nadie la cena y que sirvieron mucho más vino del que se bebió durante la cena…

Cualquier parecido con la realidad NO es pura coincidencia.