sábado, 31 de julio de 2010
LECTURAS PARA VACACIONES
viernes, 30 de julio de 2010
MARK KNOPFLER GET LUCKY TOUR (II)
Artículo aparecido en diariovasco.com.
KNOPFLER SIGUE ENCANDILANDO CON SUS SEIS CUERDAS, AUNQUE NO SEAN TAN ROCKERASNoticias EFE - Gorka Ruiz
Córdoba, 25 jul (EFE).- A pesar de que las seis cuerdas de la guitarra de Mark Knopfler no suenen tan rockeras como lo hacían en Dire Straits, el escocés ha encandilado en Córdoba a 12.000 personas que se han rendido a lo evidente: Knopfler es mucho más que el ex líder de Dire Straits.
Y es que, aunque parezca mentira, Mark Knopfler ya tiene seis discos en solitario desde que en 1996 presentó "Golden Heart", un disco mucho más tranquilo e intimista de los de su antigua banda y que sirvió de punto de partida para sus viajes al blues, al rock y al folk que ha mantenido en el resto de álbumes, también en su último trabajo "Get Lucky", que ha presentado hoy en la ciudad califal.
Puntual y con ganas, a pesar de la lesión de espalda que padece y que le ha obligado a tocar sentado, Knopfler ha comenzado el fin de fiesta de la XXX edición del Festival de la Guitarra de Córdoba con "Border Reiver", el primer tema de su último trabajo con aromas de folclore irlandés y que ha sonado al ritmo de la gran cantidad de abanicos usados por los cordobeses, literalmente asados de calor.
Knopfler, de 60 años, ha estado acompañado por sus grandes amigos y excepcionales músicos Guy Fletcher (teclados), Danny Cummings (batería), Richard Bennett (guitarra), Glenn Worf (bajo), Matt Rollings (teclados) John McCusker (violín) y Mike McGoldrick (flauta), que, con su buen hacer, han acompañado a la perfección al genial guitarrista que, a pesar de ser zurdo, toca como un diestro.
Con "What It Is", de su segundo disco en solitario y que recuerda al estilo de Dire Straits, los ánimos del público se han empezado a caldear, aunque la calma ha vuelto con la genial "Sailing to Philadelphia", de impecable interpretación y donde Knopfler se ha podido lucir a gusto.
"Coyote" y "Hill Farmer's Blues" han servido de aperitivo al primer plato fuerte de la noche, la romántica "Romeo & Juliet" de Dire Straits, que Knopfler ha interpretado con su dobro y que ha hecho las delicias del público, que han terminado con los típicos "oe, oe", que la banda, en un guiño a sus seguidores, han instrumentalizado en clave de swing, preludio de lo que venía después.
La eterna "Sultans of swing", con más 31 años de vida, ha sonado con la misma intensidad que en los primeros conciertos de Dire Straits, aunque Knopfler se ha encargado de retocarla un poco a sus nuevos gustos.
Pero lo que no cambia es ese punteo, que sigue clavando, y que ha arrancado los primeros "torero, torero" de un público, ya entregado hasta el final de la velada.
"Done with Bonaparte" ha vuelto a calmar el ambiente con una melodía muy alegre y jovial, que ha dado paso a "Marbletown".
El éxtasis ha llegado con "Speedway at Nazareth" que según iba avanzado incrementaba su intensidad hasta dejar exhaustos tanto a la banda como al público, que ha disfrutado de lo lindo con su interminable punteo.
Y antes de encarar el final del concierto, otro guiño a los incondicionales de Dire Straits con "Telegraph Road", que la banda ha terminado con un brindis a todos los presentes.
Para el bis, Knopfler ha elegido temas tranquilos como la eterna "Brothers in arms", "So far away" y "Pipper to the end", con las que el público se ha marchado a casa con la sensación de que el escocés, toque lo que toque, sigue siendo un grande de las seis cuerdas.
jueves, 29 de julio de 2010
MARK KNOPFLER GET LUCKY TOUR
Artículo aparecido en El Periódico de Catalunya.
MARK KNOPFLER EXHIBE SU CARA MÁS DELICADA
El antiguo líder del grupo Dire Straits concentró su actuación en el repertorio de sus discos en solitario, inmersiones sutiles en las raíces del folk, el blues y el countrySábado, 24 de julio del 2010 - JUAN MANUEL FREIRE
Si nos paramos a hacer cuentas, veremos que Mark Knopfler ya ha pasado mucho más tiempo de su carrera artística fuera que dentro de Dire Straits. Su producción en solitario, entre discos grabados a su nombre y bandas sonoras, gana en grosor a la discografía (seis álbumes) de la banda que lo convirtió en ídolo del rock en los 80. Es decir, este guitar hero zurdo (como Paul McCartney, como Kurt Cobain) tiene todo el derecho del mundo a basar sus directos actuales en su producción propia y más personal. Y en ella se concentró en su actuación de anoche en el Pavelló Olímpic de Badalona, para la tristeza, quizás, de quienes esperaban una mayor presencia, si no un desfile, de riffs musculosos.
La cara que ayer mostró Knopfler fue, principalmente, la del compositor de las músicas de filmes como Un tipo genial (1983) o La princesa prometida (1987). La de un tipo sensible, conocedor de las tradiciones, amigo del esencialismo, capaz de decir mucho o bastante con solo unas pocas notas. Cuando se dedicaba a jugar con su guitarra, lo hacía sin caer excesivamente en la autoindulgencia. Bajo el brazo, un disco deliberadamente pequeño del que apenas se ha hablado, aunque tenga su valor: Get lucky (2009), colección de números folk de inspiración celta, blues con vistas al country y pop de cámara, en torno a un puñado de grandes personajes de clase obrera que Knopfler ha conocido a lo largo de sus periplos.
Arrancó con el tema inicial de este, Border reiver, con aromas de folclore irlandés. Y a continuación rescató, siempre desde la contención, tres temas de su disco del 2000 Sailing to Philadelphia: What it is; el que le daba título, que en el álbum contaba con voces de James Taylor, y en tercer lugar, Prairie wedding. Hipnosis rítmica con la estimable Hill farmer's blues, de The ragpicker's dream (2002).
BISES ACLAMADOS / Y entonces, la locura. Porque llegó el primer contacto con los éxitos de Dire Straits. Primero, Romeo & Juliet, que fue recibida con alegría, y después Sultans of swing, el tema que nuestro protagonista nunca se librará de tocar en sus conciertos, a riesgo de salir convaleciente. Aunque él ya se encarga de retocar un poco las canciones para no aburrirse con el obligado revival, que también se impuso en la recta final, con bises como Brothers in arms y So far away. Tras el final de Sultans of swing, los aplausos tardaron en apagarse y el público inició un coreo salvaje que Knopfler y grupo, finalmente, decidieron musicar, en un arrebato de buen humor. Arreglos folk para un vocerío futbolero de campeonato.
Knopfler pareció pasarlo bien –no dejó de hacer comentarios jocosos–, igual que sus músicos: el teclista Guy Fletcher (ex Dire Straits), el flautista Michael McGoldrick, Glenn Worf en el bajo... Todos ellos músicos virtuosos, expertos en su oficio, «viejos maestros», como los definió su jefe antes de presentarlos. Virtuosismo y alta fidelidad: todo sonó durante toda la noche transparente como el agua de manantial. En plena efervescencia de baja fidelidad y producción casera, Knopfler vino para reivindicar el lujo sónico.
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