sábado, 26 de junio de 2010

CIBELES I

Quise decir Cibeles Madrid Fashion Week

Ya había participado en un desfile de moda, pero ni en mis mejores sueños imaginaba que iba a pisar la pasarela Cibeles. Quizás sea normal porque yo no tengo sueños sino pesadillas, pero esa es otra historia.

La cuestión es que un día mis jefes nos dan la noticia: Desfilaremos con Francis Montesinos en Cibeles para su colección Primavera-Verano 2008.

Como siempre ocurre con estas cosas el tiempo juega en nuestra contra. Pero para aquella edición contaba con la que sin duda ha sido la mejor compañera de trabajo que he tenido nunca, Ane. Que pasando por alto su trabajo como psicóloga se enredó conmigo entre cuentas y pantoneros para sacar adelante una colección que nos satisfizo a todos: jefes, trabajadores, diseñadores y prensa.

Montesinos presentaba tres líneas en su colección y nosotras la plasmamos usando tres materiales distintos, Vidrio de Murano, ojo de tigre y ágatas negras y blancas.

Fue, como era de esperar, emocionante, aunque a mí personalmente no me agraden ni lo más mínimo esos ambientes. Y es que eso de la kissing room, dónde por el simple hecho de estar, cualquier famosillo se te acerca a besarte y a decirte cuatro banalidades me produce arcadas.

Pero dejando a un lado a esa moderna España de charanga y pandereta hay que decir que una se siente muy orgullosa de que su trabajo se vea en medio mundo.

Fotografías: Vogue.es

viernes, 25 de junio de 2010

MÁS PUBLICACIONES


A.P.E. 3 años de arte en arcilla polimérica es el título del libro que la Asociación de Arcilla Polimérica de España ha publicado recientemente y en el que han tenido a bien seleccionar una de mis piezas.

Gracias por publicarme y gracias por el trabajo que esta asociación desarrolla diariamente para dar a conocer este versátil medio de expresión.

jueves, 24 de junio de 2010

NIT DE SANT JOAN

Noche del 23 al 24 de junio, noche mágica dónde las haya.

Recuerdo los días previos, recogiendo muebles viejos, palos, telas ajadas que se convertirían en el Juan y la Juana de ese año. Veo como los apilábamos para hacer una hoguera más grande que la del año anterior. Que ardiera durante más tiempo.

La mesa, enormemente larga y repleta de viandas cocinadas con esmero durante todo el día.

- ¡Los niños fuera de la cocina!

Y los petardos, ¿cuántos podríamos comprar con los ahorros que teníamos?
Nervios, risas, carreras, espiar a los vecinos, hacer guardia delante de aquella montaña de enseres ya inservibles.

Al caer el sol, todos nos sentábamos alrededor de aquellos tableros cubiertos con manteles de papel. Las fuentes rebosantes de michirones que van y vienen. Y mi abuela que empieza a contar historias de espíritus que se aparecen esa noche. Algún adulto que le increpa para que deje de hablar de esas cosas delante de los niños, y ella impertérrita, ajena a lo que ocurre a su alrededor continúa con su narración.

Recoger la mesa porque se acercan las doce de la noche, el momento esperado, prender la hoguera y dejar que con ella desaparezca todo lo malo que ha acontecido durante el año. Y cuando apenas quedan rescoldos, saltarlos, al menos tres veces, porque el número ha de ser impar y mayor que uno. Saltarla siete veces nos ‘garantizaba’ un año feliz.

Sentía la magia de la ‘falsa’ noche más corta y aún hoy lo sigo haciendo. Aún ansío que el fuego se lleve lo feo. Hoy sólo es un deseo, la certeza desapareció hace demasiados lustros.

Feliç nit de Sant Joan.
Os dejo con Shakespeare.

Que brille la casa con luz indecisa
junto a la lumbre medio apagada.
Cada duende y espíritu encantado
salte tan ligero corno ave sobre el zarzal.
Y siguiéndome después,
canten y dancen jocosamente.

Primero, ensayad vuestro cántico,
acompañando cada palabra con melodioso trino.
Mano en mano, con gracia hechicera,
cantaremos y bendeciremos este sitio.

Ahora, hasta rayar el día,
que cada hada vague por este hogar a su capricho.
Nosotros iremos a nuestro mejor lecho nupcial,
el cual bendeciremos;
y la familia allí procreada
siempre será venturosa.
Así, la pareja aquí reunida
se tendrá fidelidad de amor.
Y las manchas de manos de Naturaleza
no prenderán en su línea.
Ni granos, ni hocico de liebre, ni cicatrices,
ni señal prodigiosa, como tantas
hacen aborrecer el nacimiento,
se mostrarán en sus hijos.
Con este rocío campestre consagrada,
cada hada se ponga en movimiento
y bendiga las divinas habitaciones
de este palacio con dulce paz.
Reinará mansa quietud
y el dueño será bendito.
Idos lejos; no os detengáis;
nos encontraremos al rayar el día.

A Midsummer Night’s Dream