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sábado, 10 de julio de 2010

DERECHO AL ABORTO



Resulta increíble que ciertos derechos fundamentales del ser humano como la identidad sexual, la igualdad de derechos y deberes de mujeres y hombres o el derecho al aborto sigan supeditados a las clases gobernantes. Estos derechos son propios de la especie humana y no de la moral de la misma, que en el llamado primer mundo por el capitalismo, están claramente supeditados a una moral cristiana que venimos arrastrando desde hace demasiado tiempo.

No existiría debate sobre el aborto si en lugar de atender a la concepción católica de la vida, esa que dice que el feto masculino adquiere la vida varias semanas antes que el femenino, nos centráramos en la ciencia.

Claro que abortar no es un acto sencillo, ¿alguna vez habéis pasado una mañana en una clínica donde se practiquen abortos? Pero no lo es porque el peso cultural (el de la iglesia católica) nos sigue haciendo creer que estamos cometiendo un asesinato. No lo es porque se trata de una intervención quirúrgica, porque hay una anestesia por medio, porque los días posteriores el dolor físico de tu cuerpo es tal que necesitas analgésicos y reposo.

Ha de haber información y no sólo en esos centros. Porque no podemos perder de vista que un aborto no es un sustituto de un método anticonceptivo. La sociedad ha de tener en su subconsciente colectivo que las prácticas sexuales han de ser SIEMPRE con métodos anticonceptivos. Y si después de un uso correcto de los mismos una mujer queda embarazada TIENE QUE TENER TODO EL APOYO DEL ESTADO para poner fin a ese embarazo que no desea bajo ningún concepto.

Con medidas como las que podéis leer en el artículo aparecido en El País ayer, conseguiremos una sociedad en la que haya un gran porcentaje de niños no deseados, y no es un peso que un ser humano deba llevar sobre sus espaldas.

Esto que leeréis en el artículo sólo tiene un nombre FASCISMO.

El Gobierno valenciano disuadirá con vídeos, fotos y ecografías a las mujeres que se planteen abortar

La portavoz de Camps anuncia un comité para estudiar la objeción de conciencia también de personal no sanitario

ADOLF BELTRAN - Valencia - 09/07/2010
El Gobierno valenciano, que preside Francisco Camps, del PP, aprovechará el mecanismo de asesoramiento que prevé la nueva ley de interrupción voluntaria del embarazo para someter a las mujeres que se planteen abortar a un proceso de disuasión mediante vídeos, fotografías y hasta ecografías en tres dimensiones. Así lo ha anunciado este mediodía la portavoz de la Generalitat Valenciana, Paula Sánchez de León, que ha justificado la medida con el argumento de que, además del mero asesoramiento médico, hay que aportar información "sobre la trascendencia ética de la decisión de abortar". Preguntada acerca de la pretensión disuasoria de la iniciativa, ha respondido: "El Consell trabajará en la medida en la que la ley lo permita para que las personas puedan proteger el derecho a la vida".

Sánchez de León, que ha lamentado que el Tribunal Constitucional, al aceptar a trámite el recurso del PP contra la ley, no la haya paralizado cautelarmente, ha anunciado también que el Gobierno valenciano creará un "comité de expertos" que analizará las posibilidades de la normativa para que en la Comunidad Valenciana pueda ampliarse el derecho a la objeción de conciencia frente al aborto a "empleados públicos no sanitarios". También creará un servicio específico, "no sólo para aplicar el programa Más Vida (vinculado a organizaciones antiabortistas), sino para contrarrestar o crear alternativas a la ley del aborto".

El pasado lunes entró en vigor la nueva ley del aborto. Ese mismo día, varias comunidades autónomas gobernadas por el PP anunciaron su boicot a la norma. Al día siguiente, la dirección del PP llamó al orden a sus barones. "La ley del aborto ha entrado en vigor y hay que aplicarla", aseguró la portavoz del PP en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría. El más beligerante de los líderes autonómicos fue el de Murcia, Ramón Luis Valcárcel, que señaló que la ley no se aplicaría en su comunidad hasta que el Tribunal Constitucional se pronuncie sobre el recurso del PP. Tras multitud de llamadas de atención, Murcia ha decidido comenzar a aplicar la norma. La región donde se da la mayor tasa de interrupciones voluntarias del embarazo de España (16,6% por cada 1.000 mujeres frente al 15,8% de Madrid) ya no derivará a otras comunidades a sus mujeres para abortar, como era su intención.

jueves, 1 de julio de 2010

ODIO A HELLO KITTY

Dicen que tengo una capacidad innata e inconmensurable para ignorar ciertas cosas que no me interesan. Ello no significa que las desconozca, simplemente me blindo ante aquello que me molesta de una u otra forma.

Pero hay veces que esa capacidad se ve sobrepasada porque el bombardeo es tan extremo que sólo un necio podría ignorarlo. Es más o menos lo que me viene ocurriendo en el último año y medio, ¡qué casualidad! coincide con el tiempo que ha transcurrido desde que tuve a Marc. Y es que salir a comprar una simple camiseta para mi hijo supone verse inmersa en un mundo de Hell-o-Kittys (permitidme el juego de palabras): vestidos, camisetas, faldas, zapatos, carteras… y no queda ahí la cosa, también nos invaden con artículos de playa, joyería, teléfonos móviles, tubos de escape, aviones, incluso he visto unas imágenes de un AK-47 de Hell-o-Kitty.

Me he visto inmersa en varias conversaciones sobre este engendro en los últimos días, incluso he tenido que aguantar que algunas personas me dijeran que estoy traumatizada porque en mi infancia no tuve a la tierna y rosada gatita conmigo. Ya sé que estoy loca, pero no es precisamente por haber elegido jugar con arcilla, correr por los montes intentando cazar conejos o preferir una tarde de lectura a jugar con la gatita en cuestión.

Pero, ¿por qué la odio? Pues fundamentalmente porque se trata de una representación diabólica del merchandising. Eso ya es razón más que suficiente, pero por si fuera poco, ¿os habéis fijado que la gatita no tiene boca? Sus creadores han impedido que pueda expresarse, sonreír o besar. Además es blanca, claro, todos sabemos que la mayoría de los gatos son blancos. Y rosa, porque va dirigida a las niñas.

¿De verdad queremos una imagen así de la mujer? Rosa, blanca, tierna y MUDA.
Yo no, yo odio a Hell-o-Kitty.

martes, 8 de junio de 2010

JOYERÍA DE MODA


Lo primero que nos encontramos es un libro de gran formato, con una estructura que recuerda a algunas revistas especializas en arquitectura o diseño industrial, con buenas fotografías y textos concisos que van directos al meollo de la cuestión, saltándose la literatura barata y las frases hechas.

La edición está estéticamente muy cuidada, aunque al leerlo con más detenimiento aparecen algunos errores tipográficos que hubieran sido fácilmente subsanables.

En la solapa anterior del libro podemos leer lo siguiente:
Una incursión sin precedentes en los métodos de trabajo y las fuentes de inspiración de toda una nueva generación de diseñadores de joyas.
Se trata del primer libro que muestra joyas contemporáneas de pasarela y alta costura. Incluye diversas colaboraciones con diseñadores y marcas de moda de primer nivel como Sanvin, Vivienne Westwood, Alexander McQueen y Comme des Garçons, además de diferentes colecciones para importantes empresas de moda como Colette o 10 Corso Como.
Efectivamente, el libro es una compilación de 33 diseñadores que han orientado su carrera como joyeros del mundo de la pasarela.

Usando, unas veces la entrevista otras la narración como medio, Maia Adams se adentra en los universos creativos de estas firmas, esbozando sus métodos, sus procesos, sus orígenes, formación, concepto, elementos, líneas de diseño etc., etc.

Además del mundo de la moda, como hilo conductor, los 33 artistas que aparecen en ‘Joyería de Moda’ tienen en común que su trabajo se desmarca del concepto de joyería tradicional tanto en formas como en materiales (casi todos usan ‘founds objects’ -objetos encontrados o cotidianos-) o incluso en el uso que se le da a una pieza.

Es muy fácil que el lector de estas páginas se plantee preguntas como la perdurabilidad de una pieza, la joya como inversión o cómo ornamento, o el sentido de la belleza como algo meramente subjetivo. Es decir, que estamos ante un cambio de paradigma en los arquetipos de la joyería.

Se trata, pues, de una obra seria, que nos hace olvidar la frivolidad de la pasarela para adentrarnos en los vericuetos de la creación artística per se.

En la solapa posterior leemos una pequeña biografía de la autora:
Maia Adams es una escritora y editora afincada en Londres. Es autora de artículos de moda y estilos de vida para publicaciones como Vogue, Elle, The Guardian, The Sunday Times Travel Magacine o Wallpaper. También ejerce como profesora invitada en los cursos de moda del Instituto de Diseño de Barcelona y en la University of Creative Arts del Reino Unido.
Para terminar os dejo las palabras de BLESS sobre la durabilidad de las joyas:
Crear joyas que perduren conlleva poner unos límites más férreos. En cambio si usamos materiales más económicos implica no tener que estar de moda durante muchos años, por lo que se puede ser más exagerado, más especial, más interesante

Joyería de Moda: Pasarela y alta costura - Maia Adams. Ed. Blume (2010)

miércoles, 2 de junio de 2010

THE BUKOWSKI PROJECT



Tenía pendiente ir a Madrid este fin de semana para ver el Montaje de Mario Gas y Ute Lemper. Desgraciadamente los pases de viernes y sábado se han cancelado. Aunque leyendo esta crítica no sé si me apetece más o menos no poder verlo. En fin, quizás deje Madrid para el próximo fin de semana.

'The Bukowski Project': verdades y mentiras
BORJA HERMOSO - Madrid - 02/06/2010

Lo malo de la velada The Bukowski Project es que la primera y prescindible parte dura hora y media, y ya sabemos que hora y media puede ser una eternidad cuando la cosa no va, y aquí está claro que no va. Lo bueno de esta misma velada es que el espectador que quiera ir al grano en esto de la búsqueda de emociones y carnes de gallina puede hacer tranquilamente sus planes de cena y llegar a las diez menos cuarto de la noche, justo después del descanso, en vez de a las ocho, que es cuando arranca el espectáculo. Nadie le verá y, si le ven, nadie se lo recriminará. Así aterrizará en su butaca justo cuando Ute Lemper ataque los primeros compases de Bilbao Song, pretexto lo suficientemente poderoso como para que cualquier espectador dotado de sentido común salga de su guarida y se plante en un teatro.

The Bukowski Project, programado en los madrileños Teatros del Canal dentro del Festival de Otoño en Primavera (¡nunca se cansará el aficionado de agradecer esta denominación tan fresca y dadaísta para un festival!) es un encomiable y fallido intento de rendir homenaje a la poesía de Charles Bukowski y, a través de ella, a la propia figura del bardo barbudo más borracho de la Historia. Lástima: ni el vitivinícola autor de La máquina de follar ni sus aullidos líricos en busca de un mundo mejor merecían que se les aplicaran estratagemas efectistas del calibre de este show. Mario Gas es un grandísimo director de escena, un actor más que digno y un muy buen gestor, como está demostrando al frente del Teatro Español: eso es tan verdad como que su aparición junto a la Lemper encarnando a ese remedo de Bukowski es forzada, repetitiva, bienintencionada y olvidable. En el teatro, es sabido, cuando algo funciona, conmueve, pero cuando algo se tuerce, molesta. Y el realismo sucio no es buen contexto para formatos extravagantes. He aquí la demostración. Corre el riesgo este espectáculo de incumplir con sus tres potenciales clientelas: los seguidores de la poesía de Bukowski preferirán de largo sus libros, los de la Lemper buscarán más largas y coherentes ocasiones de verla y oírla sobre un escenario, y los asiduos del Festival se estarán todavía haciendo preguntas.

La idea de origen, obra de la propia Ute Lemper, era defendible: entreverar el recitado en castellano de los poemas de Bukowski (Gas) con los canturreos en inglés sobre esos mismos versos (Lemper). Pero ¡ay! Si la teoría y la práctica casaran siempre, esto de los continentes escénicos y sus contenidos sería Jauja. Canta la Lemper con su boca torcida e inmensa, con su voz inacabable y poderosa, y el actor-réplica, Mario Gas, ríe y bebe, bebe y ríe, fuma y fuma, y a la tercera o cuarta vez el muelle de la causa y el efecto deja de rular. Llega el vacío, estalla la impostura y se masca la tragedia, y no precisamente griega, esta vez.

Pasado el mal trago y el deseado descanso (visite nuestro ambigú), surge en escena Ute Lemper, embutida en otro vestido (en un espectacular vestido plisado negro) y más sola que la una, para dicha de su parroquia, que ya intuye el milagro. Y el milagro llega en forma de ese embudo donde se confunden sin tregua los graves y los agudos, de esa gestualidad plagada de dramatismo y 'vis cómica' que habla de espléndidas mujeres malas, de esos chistes sobre España y la crisis, de ese rostro que nos recuerda a Greta Garbo y de esa estética que nos retrotrae a las viejas películas de Wiene y Murnau. Entre el piano de Vana Gierig, el contrabajo de Steve Millhouse y la percusión de Todd Turkisher estallan Bertolt Brecht y Kurt Weill en la voz, en el rostro y en el cuerpo de Ute Lemper, estalla la desesperación de Brel, la magia lumpen de Mackie el Navaja, el cuero negro y el cuchillo entre las manos, la melancolía y la oscuridad, el humor y la tragedia. El milagro se llama Ne me quitte pas o Dans le port d' Amsterdam. El milagro dura tres cuartos de hora y es suficiente para demostrar una vez más la ley no escrita: la ambrosía y los manjares, en dosis leves. Así volvemos la próxima. Y la otra. Y la otra. Volver a Ute Lemper: el eterno retorno.

'The Bukowski Project', con Ute Lemper y Mario Gas. Festival de Otoño en Primavera . Teatros del Canal. Madrid. 1, 2 y 3 de junio. 20 horas.

viernes, 28 de mayo de 2010

KILL BILL (VOL I Y II)



Hace tiempo vimos la película de Tarantino Kill Bill y quedé impactada por ella.

La película fue concebida por Tarantino como un único film de casi 250 minutos, sin embargo la productora lo obligó a partirla, creando los dos volúmenes. Un sinsentido solo justificado por la necesidad por parte de la productora de llenar sus arcas doblemente.

Kill Bill es una película de violencia extrema, es la historia de una venganza sangrienta, pero también es una historia sobre la maternidad y sobre la posibilidad/imposibilidad de cambiar radicalmente de vida.

La trama principal es bien conocida. En una pequeña iglesia de El Paso se produce una masacre el día que se está celebrando una boda, todos los allí presentes, excepto la Novia son brutalmente asesinados. Siendo este el punto de partida de la venganza de la Novia, asesina sanguinaria que va en busca de sus antiguos compañeros de organización para darles muerte, y cuyo fin último es el asesinato del jefe de la banda Bill.

Hasta aquí todo responde a un arquetipo más bien manido en la historia del cine, sin embargo la agudeza de la película no radica en el qué sino en el cómo, en la idiosincrasia de cada uno de los personajes y como el director y guionista los va desarrollando.

Tarantino hace un homenaje al Spaguetti Western, a las películas de Yacuzas, a las de Kung Fu, y al Manga, y lo mezcla con tal maestría que crea su propio estilo de hacer cine.

Si en la primera parte abundan la filosofía japonesa de la violencia, sangre por doquier, y katanas relucientes que son parte de un código de honor. La segunda gira hacia la cultura china y el Spaghetti Western, deja un poco al lado la frenética acción presente en la primera para profundizar en los personajes, llegando a crear demoledoras personalidades y convirtiéndolos en seres humanos, asesinos, pero seres humanos al fin y al cabo.

Los diálogos tarantinianos presentes sobre todo en la segunda parte derrochan ingenio, agudeza, humor… Mención especial merecen para mí dos puntos, el monólogo de Bill hablándole a La Novia sobre los superhéroes, como alegoría de la imposibilidad de ser feliz si cambia su vida. Y el momento en el la hija de ambos le cuenta a su madre como mató a su pececillo Emilio.

En este punto quiero resaltar la interpretación de los actores, sobre todo de los dos protagonistas, el omnipresente Bill (David Carradine), aunque en la primera película no aparece en ningún fotograma, y la heroína (Uma Thurman). Impresionantes ambos. Tanto que en bastantes momentos de la película me hicieron olvidar que estaba viendo una venganza para transportarme a una historia de amor, salpicada de códigos de honor que no se quebrantan, de dolor humano por la pérdida del ser querido, de la maternidad como elemento que puede llegar a cambiar el planteamiento de vida de una persona.

Fundamental es también la banda sonora, herramienta imprescindible que crea momentos de tensión y acompaña perfectamente a la acción.

En definitiva, es una película muy recomendable para todo aquel a quien no le importe ver muerte y destrucción en el cine, sangre por doquier, y escenas violentísimas en las que no hay ni un solo puñetazo. Bien por Tarantino.

Ficha técnica
Dirección: Quentin Tarantino.
País: USA.
Año: 2004.
Género: Acción, thriller.

Interpretación: Uma Thurman (La Novia/Mamba negra), David Carradine (Bill), Gordon Liu (Pai Mei/Johnny Mo), Daryl Hannah (Elle Driver/Serpiente de la montaña de California), Michael Madsen (Budd/Serpiente de cascabel), Lucy Liu (O-Ren Ishii / Mocasín de Agua).

Guión: Quentin Tarantino; basado en el personaje "La Novia" creado por Q & U.
Música: The RZA y Robert Rodríguez

jueves, 27 de mayo de 2010

LA CONJETURA DE HIRSCH

Como cualquier otro lenguaje, las matemáticas son fascinantes y adictivas...

Un matemático español cree que ha resuelto un problema de hace medio siglo

Francisco Santos, de la Universidad de Cantabria, anuncia que ha refutado la Conjetura de Hirsch

EL PAÍS - Madrid - 26/05/2010

La comunidad matemática internacional sigue con interés el trabajo de Francisco Santos, matemático de la Universidad de Cantabria, quien cree que ha resuelto un problema de más de 50 años de antigüedad, la llamada Conjetura de Hirsch. Aunque el resultado aún no ha sido publicado oficialmente algunos de los principales expertos del área ya lo han revisado, informa el servicio de información i-Math. Santos (Valladolid, 1968) es catedrático de Geometría y Topología y dice que ha dado con una solución más sencilla de lo que él mismo esperaba.

En matemáticas, una conjetura es una afirmación hecha sin pruebas y supone, por tanto, un reto para los investigadores, que deben demostrar que es cierta o falsa. La conjetura de Warren M. Hirsch (1918-2007) fue enunciada en 1957 y desde entonces ha sido objeto de numerosos ataques que no han tenido éxito: "Ha resistido bastante bien el paso del tiempo", afirma Santos.

Esta conjetura tiene que ver con un algoritmo útil, en última instancia, para optimizar recursos en numerosas aplicaciones. Se trata del algoritmo del simplex y sirve desde para asignar horarios y turnos en grandes empresas hasta para planificar la producción o las carteras de inversión; formular estrategias de mercado; o diseñar redes ferroviarias, aéreas o de carreteras. Es, por tanto, un algoritmo con gran impacto en el ámbito industrial, de hecho es uno de los 10 "más influyentes en el desarrollo de la ciencia y la ingeniería del siglo pasado", según una selección elaborada por expertos para la revista Computing in Science and Engineering.

La Conjetura de Hirsch está relacionada con la complejidad de este algoritmo, un aspecto importante de cara a las aplicaciones. Lo que viene a decir la conjetura es que hay un límite determinado para la complejidad del algoritmo del simplex, pero Santos demuestra que esto es falso: él ha encontrado un contraejemplo en el que el algoritmo es más complejo que el tope establecido por la conjetura. "Aunque mi contraejemplo supera este límite en relativamente poco, tiene el efecto de romper una barrera psicológica", explica el matemático.

Santos empezó a pensar en el problema en 2002 a raíz de un encuentro en Seattle (EE UU) con Victor Klee, un matemático ya entonces retirado pero autor de los avances más importantes hasta entonces en la Conjetura de Hirsch. "Durante una agradable conversación en el departamento de matemáticas Klee me preguntó:¿Por qué no tratas de demostrar que la Conjetura de Hirsch es falsa?", explica Santos. "Más tarde descubrí que Klee formulaba la misma pregunta a mucha gente, incluyendo a todos sus alumnos, pero la pregunta y la forma en que la planteó me hicieron sentir especial en ese momento".

En 2007, durante un año sabático en la Universidad de California, Santos se metió de lleno en el reto de Klee. Y hace poco tuvo su momento Eureka: "Pasas mucho tiempo dándole vueltas a las cosas y de repente un buen día te das cuenta de algo que puede ser una tontería, pero en la que no habías caído antes".

El plan original de Santos era presentar su contraejemplo a la comunidad matemática el próximo julio en Seattle, en un congreso homenaje a Klee; así lo había adelantado en el resumen -ya público- de su intervención. Pero dado el interés suscitado lo presentará antes, en pequeñas reuniones en Francia, Suiza y Portugal las próximas semanas.

Si se dejan de lado las aplicaciones, la Conjetura de Hirsch dice cómo de grande puede llegar a ser un poliedro -un cubo, una pirámide...- de cualquier dimensión. O, en otras palabras, cuántas aristas del poliedro hay que recorrer para conectar los dos puntos del poliedro más alejados entre sí. Para eso se puede pensar en el poliedro como una red, en la que los nodos son los vértices. Santos pone un ejemplo: "La red puede estar formada por los vuelos de todas las compañías aéreas; los nodos son los aeropuertos, y lo que queremos saber es cuántos vuelos hay que coger para ir de Madrid a Taiwan. Esto es lo que hace el algoritmo del simplex". Otro ejemplo sencillo es el problema al que se enfrentan millones de personas cada mañana cuando deciden su ruta al trabajo: ¿Qué recorrido les supone un menor número de transbordos de metro?

¿Qué implicaciones tiene este resultado? "Hubiera tenido más si hubiera demostrado que la conjetura es correcta. Lo que sí puede abrir vías interesantes para entender mejor el algoritmo del simplex es el método que he desarrollado para encontrar este contraejemplo", afirma el investigador de la Universidad de Cantabria. La Conjetura de Hirsch es falsa, pero el trabajo no ha terminado.

domingo, 16 de mayo de 2010

CORRESPONDENCIA ÍNTEGRA ENTRE SILVIO RODRÍGUEZ Y CARLOS ALBERTO MONTANER (VIII)


PUNTO FINAL

Carlos Alberto Montaner

De acuerdo, Silvio. Entiendo tus razones para interrumpir el intercambio de cartas. De lo escrito por ti saco algunas conclusiones positivas. Espero, cuando se acerque la hora de los cambios profundos, que estés entre los que contribuyan a la llegada de la libertad y la democracia. Poco antes de escribir esta nota final tuve noticias de que otros reformistas, animados por tu ejemplo, quieren hacerse oír y también están dispuestos a escuchar. Ojalá sea cierto. Ése es un buen síntoma y ése es el camino. Va un abrazo cordial en la distancia.

Ojalá pueda dártelo pronto en una Cuba libre.

sábado, 15 de mayo de 2010

CORRESPONDENCIA ÍNTEGRA ENTRE SILVIO RODRÍGUEZ Y CARLOS ALBERTO MONTANER (VII)


SILVIO RODRIGUEZ: tercera réplica a Carlos Alberto Montaner

Montaner:

Veo que te estás esforzando, pero yo no puedo pasarme la vida en esto, que para ti es como ir a tu oficina y para mí significa ausentarme mi trabajo. Me despido con la misma propuesta que ya hice: abandona la guerra fría, ponte a luchar contra el bloqueo, hazle bien a la niñez de esta tierra en que tú fuiste niño. Si eres capaz de dignificarte ante la infancia, todos venceremos un poquito.

Cordialmente,

Silvio Rodríguez.

viernes, 14 de mayo de 2010

CORRESPONDENCIA ÍNTEGRA ENTRE SILVIO RODRÍGUEZ Y CARLOS ALBERTO MONTANER (VI)


Carta del 13 de abril de 2010 [De Carlos Alberto Montaner a Silvio Rodríguez]

Estimado Silvio Rodríguez:

Celebro que mantengamos este intercambio epistolar. No creo, como afirmó el profesor Emilio Ichikawa con humor, que es un diálogo imposible porque yo no canto y tú no piensas. Es verdad que yo no canto, pero es evidente que tú piensas. Sé que para ti esta polémica tiene un costo en fricciones y presiones. Conozco el paño. Pero esto sí va siendo una batalla de ideas y no esos aburridos monólogos propagandísticos a que nos tienen acostumbrados los medios de comunicación cubanos. Ya les he pedido a todos los websites a los que estoy vinculado y con los que tengo buenas relaciones que reproduzcan tus textos completos. Si entras en www.carlosalbertomontaner.com o en www.firmaspress.com podrás confirmarlo. Les he solicitado a los diarios que publican mi columna que no olviden incluir tus escritos. Espero que tú hagas lo mismo con Granma, Juventud Rebelde, Trabajadores y el resto de los sitios de Internet vinculados al régimen cubano y a su aparato de información.

Silvio:

Como te veo tan firme en tu deseo de comunicar tus ideas y de informarte sin obstáculos ni censuras, creo que debes pedir pública y enérgicamente esos mismos derechos para el resto de nuestros compatriotas. Eso es lo honorable. Debes encabezar esa protesta para que Yoani y los periodistas independientes puedan divulgar sus textos sin ser encarcelados, golpeados o amenazados por la policía. Tras leer lo que escribes, estoy seguro de que te parece repugnante que la policía política se dedique a impedir que los cubanos oigan estaciones de onda corta, vean por cable los canales de la televisión extranjera y se vinculen a Internet. No es justo que sólo tú, Amaury Pérez y otros pocos privilegiados tengan acceso a esas fuentes de información. Eso debes denunciarlo. Es un escandaloso agravio comparativo.

Silvio:

Por supuesto, es importante -luego explico por qué- que conozcas las críticas de José Martí a Marx y al socialismo. Cuando murió el pensador alemán en 1883, Martí, que no ignoraba su obra, escribió una frase perfecta para precisar su juicio crítico: "Como se puso del lado de los débiles, merece honor. Pero no hace bien el que señala el daño y arde en ansias generosas de ponerle remedio, sino el que enseña remedio blando al daño. Espanta la tarea de echar a los hombres sobre los hombres".

Es decir, Martí, como cualquier persona compasiva, admiraba las intenciones de Marx, pero como cualquier persona sensata y conocedora de la naturaleza humana, censuraba sus métodos violentos. Razonamiento que reitera años más tarde en una carta a su amigo Fermín Valdés Domínguez: "Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras: el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en los que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados...".

Silvio:

Como has dedicado una de tus más bellas canciones al Mayor General Ignacio Agramonte, tan admirado por Martí, el gran héroe militar y civil de la Guerra de 1868, te transcribo un párrafo de lo que Agramonte, y probablemente muchos de los jefes insurrectos más educados, pensaban del centralismo y del comunismo: "La centralización hace desaparecer ese individualismo, cuya conservación hemos sostenido como necesaria a la sociedad. De allí al comunismo no hay más que un paso; se comienza por declarar impotente al individuo y se concluye por justificar la intervención de la sociedad en su acción destruyendo su libertad, sujetando a reglamento sus deseos, sus pensamientos, sus más íntimas afecciones, sus necesidades, sus acciones todas".

Hay otros pasajes muy reveladores que muestran el rechazo del Apóstol al colectivismo (como la reseña que Martí le hace a La futura esclavitud de Herbert Spencer), pero a estas alturas discutir lo que Martí pensaba de Marx y del socialismo sería un ejercicio académico casi inútil, si no fuera porque Fidel Castro ha montado la legitimación histórica de su dictadura sobre la falsificación del pensamiento de Martí.

Silvio:

El absurdo silogismo que Fidel les ha impuesto a los cubanos, y que espero que tú, como persona inteligente, no suscribas, tiene la siguiente secuencia: la revolución tomó el curso marxista porque ésa, o muy cercana a ésa, era la ideología de Martí; quienes gobernaron la República, entre 1902 y 1958, traicionaron el ideario martiano; los revolucionarios que derrotaron a Fulgencio Batista, y desde entonces controlan el país, son los verdaderos herederos del espíritu de Martí y de los mambises que pelearon contra España por la independencia.

El colofón de esta disparatada fantasía histórica, absolutamente alejada de la verdad, es que la autoridad moral para mandar a los cubanos la tiene Fidel Castro con carácter permanente porque él es el descendiente directo de Martí, una figura por la que los cubanos tenemos una devoción especial, ergo su estirpe moral, la de Fidel, es la de los luchadores independentistas del siglo XIX.

Silvio:

No es cierto: las raíces del régimen cubano están en las supersticiones del marxismo-leninismo, en el modelo de gobierno calcado de la Unión Soviética, y en las prácticas de control político aprendidas del KGB. Martí, que era un demócrata liberal convencido de las virtudes republicanas, creyente en la existencia de los derechos naturales, no tiene la menor responsabilidad en este engendro. Fueron Fidel, Raúl y el Che los que traicionaron un movimiento insurreccional que prometía elecciones democráticas, libertades y la vuelta a la Constitución de 1940. Lejos de venir de Martí, la dictadura de los Castro traicionó el ideario martiano. ¿Recuerdas cuando Fidel, al principio, juraba una y otra vez que ni él ni la Revolución eran comunistas?

Silvio:

Es verdad que muchos cubanos no tenían casa propia. La nuestra, la que visitaba Fidel para conversar con mi padre, su amigo, en la calle Tejadillo, y a donde alguna vez acudió junto a mi tío Pepe Jesús Ginjaume Montaner, jefe de Fidel en la violenta organización llamada Unión Insurreccional Revolucionaria (UIR), también era alquilada. ¿Y qué? Celebro que hayas podido comprar una casa con el fruto de tus éxitos. Pero, ¿la puedes vender? ¿Puedes disponer de ella como en los países libres disponemos de las propiedades? Si es así, gozas de un raro privilegio. En cambio, si te sucede como al resto de los cubanos, no has comprado una casa, sino el precario derecho a usar una vivienda en las condiciones que el gobierno dispone. Cuba, además, debe ser el único país de Occidente en el que un buen profesional, trabajador, prudente y ahorrativo, no puede adquirir propiedades con el fruto de su esfuerzo porque el gobierno lo impide. No todos tienen tu suerte.

Silvio:

Los cubanos quieren tener propiedades realmente. Quieren poder venderlas y comprarlas sin que el Estado los persiga. Quieren abrir sus propios negocios, como hacen los extranjeros. Quieren retomar el control de sus vidas, secuestradas por los burócratas del Partido bajo la vigilancia de la policía política. Quieren generar riqueza y disfrutarla. ¿Por qué los jugadores de béisbol o los boxeadores no pueden explotar su talento en el extranjero en su propio beneficio sin ser tratados como traidores por el gobierno? ¿Por qué para poder vivir bien tienen que arriesgarse a navegar en una balsa hasta la Florida o "desertar" en un viaje al extranjero? ¿Cómo se puede defender un régimen que declara que el cerebro de la Dra. Hilda Molina (entre mil ejemplos) le pertenece a la revolución y la deja retenida en Cuba durante más de una década sin poder usar ni su cerebro ni sus hábiles manos de neurocirujana? ¿No te resulta eso un atropello abominable contra el derecho de las personas a definir y buscar su propia felicidad?

Silvio:

Supongo que una parte importante de tus ingresos deriva de los dólares o euros que recibes en calidad de derechos de autor. Eso me parece muy bien, pero ¿qué pasa con ese 99.99% de cubanos a los que solamente les pagan en pesos? Oficialmente, el peso y el CUC, que es la divisa convertible cubana, valen aproximadamente lo mismo. El salario promedio de los cubanos es de unos 300 pesos. Sin embargo, en el mercado paralelo, que es oficial y es el de verdad, el que cuenta, el cambio es de 20 a 1. Los cubanos ganan, realmente, unos cincuenta centavos de dólar al día. Es la estafa perfecta, Silvio. El gobierno, como los peores tahúres, maneja dos monedas: a los obreros cubanos les pagan por su trabajo con la moneda mala, pero les venden los productos apetecibles en la buena.

Silvio:

Dices que has señalado lo que te parece criticable del proceso. No me consta. Ojalá. Como soy admirador de tu obra conozco varias de tus canciones, pero no todas. No sé si alguna vez alzaste tu voz en el parlamento contra la represión y la censura, o si escribiste alguna canción en defensa del proletariado esquilmado y sin derechos, pero, si ocurrió, yo no tuve noticias. Ignoro si alguna vez te inspiraste en los miles de balseros ahogados tratando de alcanzar la libertad. No recuerdo una sola línea tuya en defensa de los héroes de la revolución fusilados o encarcelados por la dictadura. Ojalá existan esos testimonios.

Silvio:

No estoy hablando de los militares de Batista, que fueron, por cierto, condenados a muerte o a largas penas en juicios sumarios sin garantías, sino de Huber Matos, Comandante de la Revolución, que pasó 20 años en la cárcel por escribirle a Fidel una carta privada en la que renunciaba al Ejército Rebelde por no estar de acuerdo con el comunismo. Me refiero a Mario Chanes, que acompañó a Fidel y a Raúl en el asalto al Moncada y luego en la expedición del Granma, y cumplió 30 años de presidio injusto. Me refiero a los cientos de dirigentes y militantes de la revolución a los que la dictadura mató o trituró en las cárceles. Supongo, Silvio, en que concuerdas conmigo en que esa crueldad era criticable. ¿La denunciaste?

Silvio:

Afirmas que no te molesta padecer un "gobierno de ancianos" y me adviertes que yo también formé mis juicios morales, mi percepción de la realidad y de los conflictos sociales hace medio siglo. Pero hay una diferencia, Silvio: el rasgo más evidente y lamentable de los hermanos Castro es la incapacidad para aprender y cambiar. Estos señores, tras medio siglo de fracasos, y tras haber devastado a Cuba con los caprichos más inverosímiles (desde fabulosas vacas lecheras hasta dulces vaquitas enanas y caseras; desde gallineros domésticos hasta hortalizas hidropónicas en el cuarto de baño), continúan aferrados al disparate del colectivismo como objetivo de la sociedad y al palo y a la represión para alcanzarlo.

Silvio:

Estos hermanos son incapaces de aprender. Son autistas políticos indiferentes a la realidad. Confunden la terquedad con los principios. ¿No escuchaste a Raúl, muy ufano, decir recientemente que primero desaparecería la Isla antes que cambiar? Y Fidel lo felicitó al día siguiente, lo que era una forma de felicitarse a sí mismo, porque lleva décadas insistiendo en esa barbaridad, como si la vida de millones de compatriotas les importara un rábano.

Silvio:

Y es que les importa un rábano. ¿Recuerdas -Raúl aludió a aquel episodio muy orgulloso- durante la peligrosísima Crisis de los Misiles de 1962, cuando el mundo estuvo al borde de la destrucción, el mensaje de Fidel a Kruschev pidiéndole que atacara preventivamente a Estados Unidos y desatara la Tercera Guerra mundial, a sabiendas de que en la represalia morirían todos los cubanos? Pero lo terrible no es que entonces aquellos jóvenes desbordantes de testosterona revolucionaria hayan incurrido en esa petición irresponsable y asesina, sino que, medio siglo más tarde, ya ancianos y llenos de nietos, reinciden en la misma imprudencia criminal. Eso es lo grave: no cambian.

Silvio:

Como me comparas con los Castro, porque también a los 67 años ya soy viejo, te explico la diferencia entre los Castro y la mayor parte de los adultos. El problema no está en la edad. Hay viejos como Adenauer, Churchill, De Gaulle o Reagan que sirvieron a sus países en la ancianidad. Como soy un hombre normal, abierto a las influencias exteriores, siempre dispuesto a aprender de la experiencia y a pedir perdón cuando me he equivocado o a revocar decisiones erróneas, he cambiado mucho a lo largo de mi vida y, creo, para bien.

Silvio:

Comencé siendo, como tantos cubanitos ignorantes de hace medio siglo, un "revolucionario" radical confiado en que la justicia y el buen gobierno llegarían a mi país de la mano de un grupo de barbudos bienintencionados. Luego, cuando me desengañé, a base de paredón y calabozo, pasé a ser un socialdemócrata confiado en el papel redistribuidor de un estado justiciero. Más tarde, por las lecturas y la experiencia, me transformé en un liberal convencido de la superioridad moral y práctica de las ideas de la libertad para lograr sociedades más prósperas, libres y habitables. En suma, mientras millones de cubanos, y yo entre ellos, hemos cambiado, estos empedernidos hermanos Castro continúan anclados en el lugar de origen, repitiendo e insistiendo en las tonterías que aprendieron en las conversaciones de café cuando eran unos mozalbetes escasamente instruidos. Eso es gravísimo.

Silvio:

Esa incapacidad para rectificar que tienen estos dos señores (y otros de su entorno) es lo que explica uno de los fenómenos más asombrosos de cuantos ha generado la revolución cubana: el intenso fracaso material que ha provocado. Por primera vez, en los cientos de años que tiene Cuba de historia occidental, tres generaciones sucesivas de cubanos han padecido la extraña experiencia del empobrecimiento progresivo. Mañana siempre es peor que hoy. En Cuba, hasta la llegada de la revolución, la norma era que los padres vivían mejor que los abuelos y los hijos mejor que sus padres. Pero esa tradición terminó cuando estos caballeros tomaron el timón del país y los cubanos aprendieron la amarga lección de que la vida, lejos de mejorar, empeoraba. Hasta Raúl Castro lo ha admitido públicamente, desesperado, cuando manifestó que ni siquiera hay leche para los niños cubanos cuando pasan de los siete años. ¿Te imaginas? Ni un miserable vaso de leche.

Silvio:

Ese es el gobierno más ineficiente que hemos padecido los cubanos en toda nuestra atormentada historia. La calidad material mínima de cualquier sociedad se mide por seis elementos básicos: la alimentación, la vivienda, la electrificación, el transporte, las comunicaciones y el acceso al agua potable. En los seis, la revolución ha transformado la convivencia en una pesadilla. La comida escasea, está racionada, es muy pobre o es inalcanzable para el sueldo miserable de los trabajadores. Hay un déficit de viviendas que excede al millón de unidades, mientras más de la mitad de los hogares están en condiciones deplorables. Cuando falta el subsidio petrolero de Hugo Chávez, como cuando desapareció el que proporcionaba la URSS, cortan la luz intermitentemente. El acceso a teléfonos o correo es de los peores de América Latina, y no digamos Internet, que se obstruye por razones políticas. Las calles, carreteras y transporte público son un castigo demoniaco contra el pueblo. Los acueductos, infectos y rotos, pierden el 60% del agua disponible y la que llega es poca y esporádica. ¿Si en medio siglo de gestión, sin ninguna obstrucción parlamentaria, lejos de solucionar estos problemas esenciales, ese gobierno, minuciosamente torpe, los ha agravado, quién puede creer que, con el mismo sistema, con los mismos métodos y con la misma gerencia, algún día los resultados van a ser diferentes?

Silvio:

Celebro que estemos de acuerdo en que hay que abolir la pena de muerte. Pero no es cierto que esa medida cruel se deba al acoso de la CIA. Tú sabes perfectamente que mucho antes de que el gobierno de Estados Unidos intentara derrocar la dictadura comunista, la revolución, desde su inicio mismo, había fusilado a miles de personas. Tú no ignoras que, incluso antes de triunfar, ya los rebeldes fusilaban sin miramientos en la Sierra Maestra. Los Castro no conocen mejor escarmiento ni mejor forma de intimidación que el paredón. Matan, sencillamente, porque para ellos la vida de los otros no vale nada. Ni siquiera la del general Arnaldo Ochoa y el coronel Tony de la Guardia, sus mejores oficiales.

Silvio:

He oído antes el argumento de que los demócratas de la oposición carecen del apoyo del pueblo. Lo escuché en la España del franquismo donde, en efecto, el Partido Socialista apenas tenía un centenar de miembros activos antes de la desaparición del Caudillo. Lo escuché en Checoslovaquia, cuando se burlaban de la Carta 77 que encabezó mi admirado Vaclav Havel, porque la oposición contra la dictadura comunista apenas llegaba a dos docenas de valientes. ¿Y qué ocurrió cuando se abrieron los cauces de participación y los oprimidos pudieron decir su verdad? Ocurrió que los demócratas instantáneamente se multiplicaron por millones y los partidos oficialistas se encogieron hasta casi desvanecerse en medio de la vergüenza. Ocurrió que el pueblo pudo estrenar su verdadero rostro y manifestar sus creencias reales. En Cuba no será diferente.

Silvio:

Tú opinas que en las cárceles cubanas se trata bien a los prisioneros. ¿Qué es para ti encerrar durante años en un calabozo tapiado, sin luz, en medio de alimañas, casi sin alimentos ni agua, a numerosos presos políticos? ¿Qué son para ti las golpizas a las que los someten? Pero más importante que tu opinión o la mía es la de Amnistía Internacional, la de Human Rigths Watch, la de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. ¿Por qué no deja Cuba que una misión imparcial de la Cruz Roja recorra las prisiones y hable sin testigos con los prisioneros? Hay varios libros estremecedores que describen la vida cotidiana en el presidio político cubano de hombres y mujeres: los escribieron, entre otros, Huber Matos, Jorge Valls, Reinol González, Armando Valladares, Alejandro González Raga y Ana Lázara Rodríguez. Son testimonios terribles e irrefutables.

Silvio:

No te parece honesto que los disidentes y las Damas de Blanco reciban ayuda de otros gobiernos. Sin embargo, sabes que el artículo duodécimo de la Constitución cubana de 1976 dice lo siguiente: "[Cuba] reconoce la legitimidad de las guerras de liberación nacional, así como la resistencia armada a la agresión y a la conquista, y considera su derecho y su deber internacionalista ayudar al agredido y a los pueblos que luchan por su liberación". Y no ignoras que el régimen cubano ha practicado intensamente ese internacionalismo revolucionario, contribuyendo con adiestramiento, recursos económicos, hombres, armas y explosivos a grupos y movimientos insurreccionales de diversos países del mundo.

Silvio:

Si crees en ese derecho que el gobierno cubano se arroga a practicar el internacionalismo revolucionario y ayudar a sus aliados y correligionarios, por un mínimo de decoro intelectual admitirás el derecho de los países libres a practicar el internacionalismo democrático y a ayudar a los suyos, aunque en el caso cubano apenas se trate de darles a los disidentes pequeñas computadoras, acceso a Internet, material de lectura, teléfonos celulares, algún dinero para sostener a las familias de los presos políticos y apoyo diplomático, porque hace varias décadas que nadie recurre en Cuba a la violencia política. Te recuerdo, además, lo importante que fue la ayuda de la Internacional Socialista y de las Fundaciones alemanas para el establecimiento de la democracia en España tras la muerte de Franco y en Chile durante el referéndum que le puso fin al gobierno de Pinochet. Esa solidaridad no sólo es muy común: es muy conveniente para la libertad de Cuba.

Silvio:

Lo decente es que las fuerzas democráticas del mundo libre ayuden a sobrevivir a las Damas de Blanco y a todos los demócratas de la oposición, al menos hasta que se vacíen las cárceles, puedan organizarse públicamente, participen en la vida pública, formen parte del parlamento y defiendan sus ideas sin el riesgo de ser exterminados. Lo natural es ayudar a las víctimas. Al fin y al cabo, el tejido ideológico de estos disidentes es el mismo que encuentras en el Parlamento Europeo y en la arena política de todos los países libres: democristianos, socialdemócratas, liberales y conservadores. Tenderles una mano solidaria a los disidentes perseguidos dentro de Cuba no sólo es legal, es lo moralmente justificable.

Silvio:

¿Por qué crees que el Parlamento Europeo condenó al gobierno cubano por 509 votos procedentes de todo el arco democrático contra 30 de los comunistas? Lo hizo por solidaridad con sus pares cubanos. Por supuesto que lo ético es que nos ayuden en esta etapa trágica de nuestra historia. A todas estas fuerzas internacionales, convocadas en nuestro auxilio por la oposición democrática cubana del interior y del exterior, les irrita la burla del gobierno de los Castro, capaz de firmar en la Cumbre iberoamericana de Viña del Mar en 1996 su adhesión a los comportamientos democráticos, para luego pisotear ese compromiso, de la misma manera que más tarde ignoró el acuerdo firmado con la ONU en el 2008 de respetar los derechos humanos. Ya se agotó la paciencia internacional con un régimen que no cumple nada de lo que promete.

Silvio:

Dices no estar de acuerdo con los actos de repudio, y te creo, pero no es cierto que ocurran porque "otros cubanos", espontáneamente, se indignan contra personas como las Dama de Blanco y las agreden. Esos actos están orquestados por la policía política y el Partido Comunista, como puede comprobar cualquiera que entre en el blog de penúltimosdías.com y vea el facsímil de la planilla con las instrucciones para los matones de las turbas conocidas como "Brigadas de respuesta rápida". Deben llevar "palos, cabillas y cables" para golpear a cualquiera que se manifieste. Son operaciones parapoliciacas y ni siquiera son novedosas: en todas las dictaduras comunistas y fascistas han existido variantes de este procedimiento de control social. No me detengo a refutar la equivalencia que haces con las manifestaciones anticastristas de los cubanos de Miami porque me parece una broma. Las diferencias son abismales.

Silvio:

Y llegamos al tema del bloqueo, tu plato fuerte. Me pides que me manifieste contra el bloqueo. Por supuesto que lo haré. Yo también quiero que se elimine, pero antes tenemos que dejar aclarados varios aspectos de este asunto. En primer término, como los cubanos sabemos muy bien, Estados Unidos es el principal vendedor de alimentos a Cuba, mientras las remesas de los exiliados constituyen una de las primeras fuentes de ingreso de la Isla. Asimismo, Estados Unidos es el único país que alivia las presiones migratorias que sufre el gobierno cubano otorgándole nada menos que 20,000 visas todos los años. En esas condiciones, hablar de un embargo, y mucho menos de un bloqueo, es una exageración. De los siete mil millones de personas que pueblan el planeta, Cuba puede comerciar, y comercia, con seis mil setecientos. De los dos centenares de estados organizados que existen en el mundo, Cuba puede comerciar, y comercia, con 199 que representan el 75% del PIB planetario.

Silvio:

Ninguna persona informada pone en duda que el desastre económico cubano se debe, fundamentalmente, a la inherente improductividad de los sistemas colectivistas de corte marxista-leninista, sumada, en este caso, a la caprichosa e incompetente gerencia revolucionaria. No es el bloqueo. Como se ha probado hasta la saciedad, el colectivismo autoritario es un modelo económico fallido. Basta con comparar a las dos Corea o las dos Alemania para comprobarlo.

Silvio:

En todo caso, hay dos maneras de enfrentarse al embargo. Una es puramente propagandística, encaminada a culpar a Estados Unidos del horror de la pobreza cubana, pero sin el deseo real de que sea eliminado. Es en ésa en la que se entretiene el gobierno de La Habana y en la que invierte un notable caudal de recursos y energía. El otro camino, el serio, el de quienes queremos que realmente se levante, es el que te describo a continuación.

Silvio:

Para levantar el embargo, el gobierno cubano no puede saltarse a la oposición democrática. Tiene que pactar. Es el eficiente lobby de los cubano-americanos y son las hábiles maniobras de los legisladores de este origen lo que mantiene vigente esas medidas en la administración norteamericana. Si la dictadura realmente desea que se levante el embargo, sólo tiene que hacer cuatro concesiones totalmente razonables que le ganarán el aplauso universal:

- Amnistiar a los presos políticos.
- Concederles a los cubanos el derecho de libre asociación.
- Permitirles que se expresen libremente.
- Acabar con el embargo interior y dejar que los cubanos libremente entren en Cuba o salgan de ella.

Silvio:

Me dirás que estás de acuerdo con esas medidas, pero que te parece abusivo que se le exija a Cuba lo que no se le exige a China. A lo que te respondo que las transacciones políticas no se dan en el marco abstracto de la filosofía, sino en el de las realidades, y es una necedad ignorar esta verdad. ¿El gobierno cubano quiere realmente que se levante el embargo o todo lo que pretende es jugar con la propaganda?

Silvio:

Como consecuencia de la larga dictadura de los Castro, el 20% de los cubanos han tenido que emigrar a Estados Unidos durante medio siglo y allí han adquirido poder y han aprendido a usarlo, como hacen los judíos con relación a Israel y los afroamericanos con respecto a África. El régimen cubano no ha podido ni podrá vencer ese obstáculo, a menos que decida hablar con su propio pueblo. No es cuestión de dar gritos, insultar a sus oponentes y montar campañas estridentes, sino de conversar con serenidad.

Silvio:

Lo sensato, para terminar con el embargo y para solucionar los problemas del país, es que gobierno y oposición se sienten de buena fe a hablar civilizadamente con un temario abierto. Estoy seguro de que en un plazo corto una relación de ese tipo rendirá sus frutos, se levantará el embargo y estaremos en el camino de la concordia. Me imagino que muchos reformistas dentro del régimen estarán de acuerdo conmigo y deseosos de que comience cuanto antes ese proceso.

Silvio:

Te propongo, con la mejor buena fe, que creemos los dos un comité para luchar conjunta y simultáneamente contra el embargo norteamericano, a favor de conceder la amnistía a los presos políticos, a favor de otorgar el derecho a la libertad de asociación y expresión, a favor de que los cubanos puedan entrar y salir libremente de Cuba. Ese comité pudiera ser el comienzo de la reconciliación, la paz y el progreso para nuestro país que los dos deseamos. Conquistemos juntos un futuro mejor para nuestros hijos.

Espero tu respuesta con mucho interés. Va un abrazo cívico y cordial,
Carlos Alberto Montaner

jueves, 13 de mayo de 2010

CORRESPONDENCIA ÍNTEGRA ENTRE SILVIO RODRÍGUEZ Y CARLOS ALBERTO MONTANER (V)


Carta del 9 de abril de 2010 [De Silvio Rodríguez a Carlos Alberto Montaner]
(Segunda réplica a Carlos Alberto Montaner. Letanía)

Montaner:

Sé que, cuando Marx murió, Martí le dedicó algunas frases de homenaje, si mal no recuerdo "por haberse puesto de parte de los pobres". Por favor, ilústrame y muéstrame las "críticas severas" del Apóstol al autor de El Capital.

Montaner:

Antes de la Revolución, la mayoría de los cubanos no podía ni soñar con tener casa propia. Mi familia entre ellos. El único inmueble que ahora mismo poseo es mi casa. Infórmate mejor, porque hasta el día de hoy no tengo propiedades o empresas en Cuba o en el extranjero.

Montaner:

En algunas entrevistas y canciones, a través de una trayectoria de más de 40 años, he señalado lo que he considerado criticable del proceso revolucionario. En otras he apoyado este proceso, sin caer jamás en el servilismo o el panfleto. No hay dualidad en esto. En ambas facetas soy el mismo cubano pretendiendo asistir a los suyos.

Montaner:

No me molesta un gobierno de ancianos. En muchas culturas antiguas tener edad, por la sensatez inmanente, era un requisito para gobernar. Acuérdate de que tú también adquiriste tus "juicios morales, tu precepción de la realidad y de los conflictos sociales" hace medio siglo. No pretendas venderte como prospecto de la generación del dos mil, que no te queda bien.

Montaner:

Los fusilamientos se originaron en los primeros meses de la Revolución, contra criminales de guerra del batistato: torturadores y asesinos probados en los juicios que el pueblo de Cuba miró sobrecogido. La guerra despiadada que nos impuso la CIA obligó al gobierno a mantenerla como medida persuasiva. Con los años me he dado cuenta de que la pena de muerte es algo que debiera abolirse en todo el mundo, por incivilizada. Estoy convencido de que el cese de las hostilidades contra Cuba sería el principio del fin de la pena de muerte en nuestra Patria.

Montaner:

La oposición, en las prisiones, enfrenta el mismo drama que en las calles: no tienen pueblo, sus posiciones los alejan de las masas. En el 2008 más de treinta artistas e intelectuales visitamos 16 prisiones y cantamos ante más de 40 mil reclusos. Los malos tratos que ustedes manifiestan no tienen nada que ver con la mucha preocupación que vimos en las autoridades carcelarias de todos los penales que visitamos. El mismo hecho de que exista un movimiento de aficionados tan poderoso en las prisiones cubanas contradice profundamente la versión que ustedes propagan.

Montaner:

No estoy de acuerdo con los actos de repudio, pero otros cubanos se indignan hasta el punto de cometerlos. Los cubanos de Miami hacen lo mismo. Debe ser la parte triste de nuestro karma. Encuentro lógico que las madres y esposas de los presos se preocupen por sus familiares y que lo manifiesten. No me parece muy honesto que reciban ayuda económica de otro gobierno y mucho menos de connotados terroristas, como parece ser el caso de ciertas señoras. La censura, como en otros países, existe en Cuba. Y ahí donde estás ahora mismo, existe también, sobre todo para los que no piensan como tú.

Montaner:

Me parece que no te corresponde decir lo que recuerdan los angoleños. A mí me consta que recuerdan mucho y bien la desinteresada ayuda de los cubanos. En Cuba nunca se ha usado una gota de combustible de Cabinda, donde estuve personalmente y vi caer a hombres extraordinarios, defendiendo ese petróleo para que una Angola soberana decidiera su suerte.

Montaner:

Si tanto deseas que Cuba sea mejor, cambia tu lógica y empieza a luchar contra el bloqueo. El bloqueo es genocida, inmoral, impresentable. Mientras exista será la justificación para no bajar ni un ápice la tensión defensiva. Si quieres tanto a los somalíes, supongo que debes querer al menos igual a los niños cubanos. Pues bien: los niños cubanos, gracias al bloqueo, este año no podrán entrar masivamente a los conservatorios musicales. Y no me vayas a decir que el gobierno cubano se volvió loco y ahora quiere destruir lo que construyó. En tus manos queda hacer felices a cientos de miles de niños del país en que naciste.

Por eso, Montaner:

Lucha contra el bloqueo para que el talento que lleva 50 años floreciendo no se frustre.

Con probada vocación patriótica e internacionalista,

Silvio Rodríguez Domínguez.
La Habana, 9 de abril de 2010

PD: La todopoderosa "Gran Prensa" que te apoya ya empezó a publicar versiones convenientes de este careo. Sé demócrata cabal (y cívico) y pídeles que muestren íntegras mis palabras.

miércoles, 12 de mayo de 2010

CORRESPONDENCIA ÍNTEGRA ENTRE SILVIO RODRÍGUEZ Y CARLOS ALBERTO MONTANER (IV)


Carta del 3 de abril de 2010 [De Carlos Alberto Montaner a Silvio Rodríguez]

Estimado Silvio Rodríguez,

Me has respondido con cierta vehemencia. No te gustó mi anterior contestación a una pregunta tuya. Ojalá estos papeles tengan mejor suerte. Mi intención no es hostilizarte, sino conversar civilizadamente. Veamos.

Dices: "Mi hijo Silvio-Liam es una voz que comienza a extender sus verdades. El ama a nuestro Apóstol, no le resulta incómodo, no desea borrarlo de la Historia. A él no le crispa que Martí haya dicho: "Viví en el monstruo y le conozco las entrañas". Él escogió ponerse "el libre" por no sentirse atado. Asume haber nacido así y su padre aplaude que lo sienta y lo diga en su clave generacional".

Yo también, Silvio, respeto la memoria de Martí, el más ilustre de todos los cubanos, pero no sólo el que, con bastante sagacidad y razón, temía los impulsos imperialistas de Estados Unidos a fines del siglo XIX, sino, además, el que criticó severamente a Marx y alabó a los empresarios con iniciativa al grado de afirmar: "Pero los pobres sin éxito en la vida, que enseñan el puño a los pobres que tuvieron éxito; los trabajadores sin fortuna que se encienden en ira contra los trabajadores con fortuna, son locos que quieren negar a la naturaleza humana el legítimo uso de las facultades que vienen con ella.

Como coincido con Martí, Silvio, y no con Fidel, a mi me parece muy bien que alguien con tu talento haya podido enriquecerse legítimamente, tener propiedades dentro y fuera de Cuba y poseer una próspera empresa de grabaciones construida con el producto de su esfuerzo. Lo que quisiera es que ese privilegio que te han concedido se convierta en un derecho y se extienda a todos los cubanos. Es cruel y terriblemente empobrecedor que tanta gente talentosa y con iniciativa, como hay en Cuba, tenga que vivir subordinada a los caprichos de los comisarios y los burócratas.

Pero volvamos a la generación de tu hijo, la de Silvito "el Libre", que es, también, la de los míos, y la de Yoani Sánchez y Gorki Águila. ¿No te parece criminal que esos jóvenes estén obligados a suscribir las ideas y prejuicios de unos confundidos octogenarios, paralizados por el miedo y el dogmatismo, que adquirieron sus juicios morales y su percepción de la realidad y de los conflictos sociales hace sesenta años, en otras circunstancias radicalmente diferentes? Tenemos que liberar a las jóvenes generaciones de esa carga nefasta para que sean capaces de construir libremente sus vidas. Eso es urgente.

Sigo con tu carta. Dices: "Diseñas una Cuba distorsionada que propagan las monstruosas cadenas. Cortando y pegando repartes un odio que ha derribado aviones llenos de inocentes. Siempre he reprobado el hundimiento del remolcador 13 de marzo".

¡Ay, Silvio! ¿Diseño una Cuba distorsionada? ¿Te parece poco que, desde que se instauró la revolución, hace ya más de medio siglo, el 20 por ciento de la población ha huido a bordo de cualquier cosa, pagando el intento con varios miles han muertos? ¿Son falsos los fusilamientos, los maltratos en las cárceles, los actos de repudio a quienes se atreven a criticar al régimen? ¿Es mentira la censura?

¿Recuerdas cuando apaleaban a los cubanos por quererse ir del país en aquellos "actos de repudio", que no han cesado nunca porque hoy los organizan contra las Damas de Blanco y los demócratas de la oposición? ¿Se te ha olvidado como encerraban a los homosexuales en campos de concentración, como los echaban de la Universidad tras humillarlos públicamente? ¿No es verdad que en la primavera del 2003 encarcelaron y condenaron a penas de hasta 28 años de cárcel a 75 personas por prestar libros prohibidos, pedir un referéndum y escribir crónicas en los diarios extranjeros?

¿Qué tiene que ver la denuncia de esas monstruosidades con el condenable derribo de un avión de "Cubana de Aviación" lleno de inocentes, crimen que me parece repugnante? Tú condenas, y yo creo en tu sinceridad, el hundimiento del remolcador "13 de marzo" y el asesinato en ese episodio de 41 personas, pero ¿por qué no alzaste tu voz en la Asamblea Nacional del Poder Popular para denunciar el crimen? Eras un diputado, un representante de la sociedad. ¿Por qué callaste? Si quienes pueden hablar no se atreven a hacerlo se convierten en cómplices de la barbarie y contribuyen a perpetuarla. Quienes desean cambios deben proclamarlo con valentía.

Y luego dices: "Pero quién va a creer que te importan los muertos somalíes, cuando no te interesan los cubanos que dieron su vida por un fingido prócer. A mí me conforta saber que no fue en vano el sacrificio de los caídos en Angola. No sólo porque los haya visto combatir y morir pobres y limpios, sino porque fueron consagrados en la eternidad por Nelson Mandela. Atrévete, Carlos Alberto, a afirmar que Mandela mintió cuando dijo que la presencia cubana en África significó el principio del fin del apartheid".

Claro, Silvio, que me importan los miles de muertos somalíes exterminados por el ejército de Cuba en una guerra desigual y sin piedad que nada tenía que ver con la lucha contra el apartheid y sí con darle una victoria a la dictadura etíope, entonces aliada de la URSS. Como me importan, y mucho, los tres mil cubanos que dejaron la piel en África, sólo porque Fidel Castro, sin consultar con nadie, ni siquiera con el Partido Comunista, decidió convertirse en un líder planetario y transformó a la pobre Cuba en la punta de lanza de sus apetencias de renombre internacional y en el peón más agresivo y oportunista de la Guerra Fría.

¿Para qué tanto sacrificio? Al final, las tropas cubanas, entre otras ironías de esa insensata carnicería, acabaron custodiando los intereses petroleros norteamericanos en la zona de Cabinda, y hoy Angola es una nación capitalista deseosa de olvidar los años en los que planeaba construir un estado calcado del modelo soviético. En Angola ya nadie recuerda aquel proyecto revolucionario por el que murieron tantos cubanos inútilmente.

¿No crees que es hora de poner punto final a la utilización del pueblo como carne de cañón para saciar las ansias de notoriedad de una camarilla sedienta de poder y gloria? ¿No crees que el arrendamiento de profesionales cubanos para pagar deudas, como si fueran esclavos, en nombre de la solidaridad internacional, es una ofensa profunda al honor nacional?

Mi admirado Mandela, Silvio, no mintió: tiene, sencillamente, un ángulo diferente al mío sobre el papel de las tropas cubanas en África. En todo caso, lo que me emociona de Nelson Mandela no es su discutible opinión sobre el rol de las tropas cubanas en ese continente, sino esa democracia y esa libertad sin ira que les llevó a todos los sudafricanos en lugar de seguir el ejemplo totalitario de Fidel.

Terminas tu carta de una forma curiosa: "Sé que tus argucias serán multiplicadas mil veces más que cualquier verdad desde Cuba. Desde esta dignidad cercada continuaré cantando lo que pienso: Sigo con muchas más razones para creer en la Revolución que en sus detractores. Si este gobierno es tan malo ¿de dónde salió este pueblo tan bueno?

Concuerdo contigo, Silvio, en que la prensa libre será más generosa con mis explicaciones que con las tuyas, pero no es tu culpa. El mundo al que se adscribía la revolución cubana se derrumbó con el Muro de Berlín y hoy esa dictadura es sólo un viejo y desacreditado fósil, apenas emparentado con Corea del Norte, porque ya ni siquiera China y Vietnam son regímenes comunistas, aunque, lamentablemente, sigan siendo dictaduras gobernadas por un partido único con mano de hierro.

No obstante, me parece legítimo que continúes cantando lo que piensas e insistas en defender la revolución y la dictadura comunista. Ese es tu derecho. Te diré más: la Cuba con la que sueñan millones de cubanos debe ser un país en el que tú puedas cantar lo que piensas, pero en el que también quepan Gloria Estefan, Willy Chirino, Paquito D?Rivera y Los Aldeanos. Una Cuba sin exclusiones.

Entre todos, Silvio, tenemos que forjar esa Cuba tolerante en la que no se persiga a nadie por manifestar sus ideas. No te equivocas cuando dices que el cubano es un pueblo "bueno". Todas las dictaduras comunistas padecían malos gobiernos, pero tenían pueblos buenos en los que no faltaban los Sajarov, los Walesa y los Havel. En Cuba también abunda esa clase de héroes. Muchos están presos.

Tenemos que encontrarnos en un claro de la historia patria para darnos ese abrazo de reconciliación, libertad y cambio que casi todos anhelamos. Saltemos sobre nuestras diferencias, Silvio, y hagamos un mundo mejor para nuestros hijos. Un mundo democrático y libre, como esas veinte naciones que están a la cabeza del planeta; esas veinte naciones a las que quieren escapar tantos cubanos jóvenes, como tú mismo acabas de advertir muy preocupado. Entre todos, Silvio, pacíficamente, podemos cambiar nuestro destino y salvar el futuro.

Con genuina cordialidad cívica,

Carlos Alberto Montaner
Madrid.

martes, 11 de mayo de 2010

CORRESPONDENCIA ÍNTEGRA ENTRE SILVIO RODRÍGUEZ Y CARLOS ALBERTO MONTANER (III)


Carta del 2 de abril de 2010 [De Silvio Rodríguez a Carlos Alberto Montaner]

Montaner:

Mi hijo Silvio-Liam es una voz que comienza a extender sus verdades. El ama a nuestro Apóstol, no le resulta incómodo, no desea borrarlo de la Historia. A él no le crispa que Martí haya dicho: "Viví en el monstruo y le conozco las entrañas". Él escogió ponerse "el libre" por no sentirse atado. Asume haber nacido así y su padre aplaude que lo sienta y lo diga en su clave generacional.

Desconoces la razón de un joven, pero intentas apropiártelo. No pareces comprender mucho lo que aseguras defender. ¿Será costumbre tuya? Diseñas una Cuba distorsionada que propagan las monstruosas cadenas. Cortando y pegando repartes un odio que ha derribado aviones llenos de inocentes. Siempre he reprobado el hundimiento del remolcador "13 de marzo". Pero quién va a creer que te importan los muertos somalíes, cuando no te interesan los cubanos que dieron su vida por un fingido prócer. A mí me conforta saber que no fue en vano el sacrificio de los caídos en Angola. No sólo porque los haya visto combatir y morir pobres y limpios, sino porque fueron consagrados en la eternidad por Nelson Mandela.

Atrévete, Carlos Alberto, a afirmar que Mandela mintió cuando dijo que la presencia cubana en África significó el principio del fin del apartheid.

Sé que tus argucias serán multiplicadas mil veces más que cualquier verdad desde Cuba. Desde esta dignidad cercada continuaré cantando lo que pienso: Sigo con muchas más razones para creer en la Revolución que en sus detractores. Si este gobierno es tan malo ¿de dónde salió este pueblo tan bueno?

Atrévete un día a respetar al prójimo. Atrévete a expulsar la soberbia. Atrévete a merecer un pueblo como este.

Silvio Rodríguez Domínguez
La Habana, Cuba

lunes, 10 de mayo de 2010

CORRESPONDENCIA ÍNTEGRA ENTRE SILVIO RODRÍGUEZ Y CARLOS ALBERTO MONTANER (II)


Carta del 1 de abril de 2010 [De Carlos Alberto Montaner a Silvio Rodríguez]

El cantautor Silvio Rodríguez me ha hecho una pregunta públicamente. Se la voy a responder. Es un magnífico y admirado compositor al que debe tomársele en cuenta. Dice Silvio: "Si los miles de cubanos que perdimos familia en atentados de la CIA hiciéramos una carta denuncia ¿la firmaría Carlos Alberto Montaner?". La pregunta forma parte de lo que parece ser un poema o la letra de una canción inédita. El texto se titula "Preguntas de un trovador que sueña" y está disponible en un website llamado Kaosenlared.net, vertedero ideológico en el que es posible leer elogios a los narcoterroristas de las FARC o a los asesinos de ETA, pero donde, de vez en cuando, aparecen críticas lúcidas a la dictadura cubana.

Por supuesto, Silvio: yo firmaría esa denuncia. La CIA, como todos los servicios de inteligencia, ha hecho cosas deplorables que merecen ser censuradas. Y las ha hecho el ejército norteamericano cuando maltrató cruelmente a los prisioneros. Y las sigue haciendo el Departamento de Justicia de Estados Unidos, y hasta la Corte Suprema, cuando priva a ciertos detenidos del amparo de la ley. Todo eso, incluida la pena de muerte, me parece abominable y contrario a un verdadero Estado de Derecho en el que se respeten las libertades individuales.

Ahora, Silvio, me toca preguntarte a ti: ¿firmarías una carta en la que se denunciaran los atropellos a los presos políticos cubanos y el acoso a las Damas de Blanco? Una carta en la que mostraríamos nuestro respeto por Orlando Zapata Tamayo, Guillermo Fariñas y todo aquel dispuesto a morir defendiendo su dignidad de ser humano. Una carta en la que solicitaríamos la condena a los policías responsables de la muerte de 41 infelices, la mayor parte niños y mujeres, que huían de Cuba en un barco en la madrugada del 13 de julio de 1994. Una carta en la que los cubanos les pediríamos perdón a los somalíes por la matanza de miles de personas llevada a cabo en 1977 y 78 por el ejército cubano en la Guerra de Ogadén, cuando Cuba se alió a la dictadura etíope. Una carta en la que se condenara la censura, el dogmatismo, el partido único, la persecución a las personas por tratar de defender sus ideas políticas, sus creencias religiosas, sus preferencias sexuales. Una carta en la que les dijéramos a los hermanos Castro que 51 años es un periodo demasiado prolongado para continuar imponiéndoles a los cubanos un sistema fallido y cruel en el que ya casi nadie cree, comenzando por ti, Silvio, y por tu talentoso hijo "Silvito", músico, como tú, a quien apodan "el Libre" para diferenciarlos, porque Silvito ha decidido cantar y decir lo que piensa.

Voy a contestar por ti, Silvio: yo creo que la firmarías. Y creo que la firmaría el 90% de los cubanos, hartos ya de esa vieja dictadura de difuntos y flores. Y te diría más: es importante que todos los cubanos interesados en salvar el futuro (porque el pasado lo hemos hecho añicos irremediablemente), los de la oposición democrática y los reformistas del régimen, como es tu caso, se encuentren en un punto medio para buscar una salida a la trampa que nos van a legar los hermanos Castro cuando decidan morirse y nos dejen como herencia un manicomio empobrecido y sin ilusiones patrullado por una legión de policías corruptos.

Hace pocas fechas dijiste que a la palabra "Revolución" hay que quitarle la "R" para comenzar a evolucionar. De acuerdo. ¿Cómo se hace ese prodigio? Se hace vaciando las cárceles de presos políticos, permitiendo la libre expresión de las ideas y la asociación espontánea y sin coacciones de las personas. No se trata de determinar ahora hacia dónde debe ir el país. Lo que se impone en este momento es abrir los cauces de participación para que los propios cubanos cambien todo lo que haya que cambiar y decidan democráticamente el rumbo que debe seguirse. Después, poco a poco, sin violencia, sin revanchas, pacíficamente, elección tras elección, las piezas irán cayendo en su lugar hasta que salgamos de la etapa actual y la sociedad, si así lo decide libremente, redefina el Estado y el perfil de la convivencia.

¿Hacemos esa carta juntos? Atrévete.

Carlos Alberto Montaner
Miami

domingo, 9 de mayo de 2010

CORRESPONDENCIA ÍNTEGRA ENTRE SILVIO RODRÍGUEZ Y CARLOS ALBERTO MONTANER (I)


EL PAÍS publica los textos completos de las misivas intercambiadas hasta el 9 de abril de 2010 entre el famoso cantautor y el célebre opositor cubano en el exilio.
EL PAÍS - Madrid - 10/04/2010

A finales del mes de marzo el cantautor cubano Silvio Rodríguez publicó un poema en la web Rebelión en el que lanzaba una serie de preguntas. Una de ellas, dirigida al opositor anticastrista en el exilio Carlos Alberto Montaner. Éste contestó al texto de Rodríguez al día siguiente, en una carta abierta. Arrancó entonces un inédito intercambio entre un icono de la revolución y un destacado opositor anticastrista, que fue publicado por EL PAÍS y que se ha mantenido hasta el miércoles 14 de abril, día en que se ha puesto el punto final. Reproducimos de manera íntegra el contenido de esta conversación epistolar.

Carta del 31 de marzo de 2010 [De Silvio Rodríguez a Carlos Alberto Montaner]

Preguntas de un trovador que sueña
(a Bertold Brecht, por sus Preguntas de un obrero que lee)

Si el flautista de Hamelín partiera con todos nuestros
hijos ¿comprenderíamos que se nos va el futuro?
Si ese futuro que se nos va supiera adónde lo lleva el
flautista de Hamelín ¿partiría con él?

Si un huelguista de hambre exigiera que Obama levantara
el bloqueo ¿lo apoyaría el Grupo Prisa?

Si los miles de cubanos que perdimos familia
en atentados de la CIA hiciéramos una carta de denuncia
¿la firmaría Carlos Alberto Montaner?

Si algunas firmas meditaran antes de condenar las
cárceles ajenas ¿resultarían incólumes las propias?

Si un líder del norte es un líder
¿por qué es caudillo el que nació en el sur?

Si la política imperial es responsable de algunas de
nuestras desgracias ¿no deberíamos liberarnos también
de esa parte de la política imperial?

Si condenamos la guerra fría ¿nos referimos a toda
o sólo a la porción ajena?

Si este Gobierno ha sido tan malo ¿de dónde
ha salido este pueblo tan bueno?

Aborto (marque con una cruz):
asesinato, hedonismo, piedad

Homosexuales (marque con una cruz):
Elton John advierte que Cristo era gay

¿Quién le importa al PP? (marque con una cruz):
¿Zapata o Zapatero?

Si la Casa Blanca devolviera Guantánamo y acabara el
embargo ¿qué posición (común) adoptaría
el Kama-Sutra europeo?

Si el que hoy maldice ayer bendijo
¿con quién pasó la noche?

Si de veras nos haría tanto daño una amnistía
¿por qué no me lo explican?

Si la suma de ambas intransigencias nos extingue y la
nada baldía nos arrastra al pasado ¿nuestros hijos
tendrán lo que merecen?

¿Qué pasa con los negros? ¿Qué pasa con los amarillos?
¿Qué pasa con los blancos?

¿Qué pasa con los rojos, con
los azules e incluso con los hombrecillos verdes?

Si alguien roba comida y después resulta que no da la vida
¿qué hacer?

Si otro Martí naciera entre nosotros ¿podría ser
emigrante, rapero, cuentapropista, ciudadano provincial
en una chabola periférica?

Patria, Universo, Vida, respeto al semejante
y todos Venceremos un poquito

jueves, 6 de mayo de 2010

LAS HORAS


Al escribir estas entradas sobre Virginia Woolf he recordado la película Las horas. La que sigue es una crítica que escribí para Cítara, hace ya algunos años.

"Las horas" es la historia de tres mujeres que buscan el sentido de sus vidas.

Tres mujeres, tres épocas, tres lugares diferentes y un libro que las une como hilo conductor de una misma batalla interior; los miedos y los anhelos de estos personajes las vinculan más allá del tiempo y del espacio en el que se encuentran anegadas.

Virginia Wolf (Nicole Kidman), confinada en una finca de los suburbios de Londres a principio de los años 20 junto a su marido, y que inicia su batalla cuando comienza a escribir su primera gran novela “La Señora Dalloway”.

Laura Brown (Julianne Moore) reprimida ama de casa, que vive cansada de su vida, en Los Ángeles post Segunda Guerra Mundial junto a su esposo y su hijo, y que empezará a vislumbrar un posible cambio a raíz de la lectura de “La Señora Dalloway”.

Clarissa Vaughan (Meryl Streep), una moderna versión la Señora. Dalloway de Wolf, en la Nueva York actual y que está enamorada de su amigo Richard (Ed Harris), un brillante poeta que está muriendo de SIDA.

“Las horas” no es una obra complaciente, sino una historia que habla de la insatisfacción y de lo difícil que resulta combatirla. Pero también un extraordinario estudio sobre el influjo de una creación artística.

Autora, lectora y personaje, las tres facetas de la creación literaria, se ven relacionadas en el tiempo y en el espacio, a lo largo de un único día, gracias a una estructura en paralelo, en la que abunda el “flash back” y los tonos pastel, los sonidos repetitivos y los inagotables silencios que conforman una atmósfera asfixiante que envuelve a los tres personajes principales.

Basada en la novela homónima de Michael Cunningham, con un guión magnífico que cobra vida por sí mismo con gran facilidad y majestuosidad; haciendo uso de los silencios, las miradas, las vidas que bullen dentro de los ojos de cada actor de este descomunal reparto.

En cuanto al nivel interpretativo, excelente trabajo de las tres protagonistas, que consiguen con sus movimientos, miradas perdidas y profundidad de sus voces hacernos olvidad a la actriz para zambullirnos dentro de unos personajes altamente creíbles y cercanos.

Mención especial merece la caracterización de Nicole Kidman, que pierde sus facciones de muñeca de porcelana para presentarnos casi como si de una fotografía se tratase a una Virginia Wolf enferma y hastiada de su vida.

Con un montaje y una dirección impecables la película nos regala momentos inolvidables como el de la estación de tren en el que una extraordinaria Nicole Kidman grita desesperadamente que le han robado su vida; o las aguas que inundan la habitación de Julianne Moore como alegoría de su suicidio o los encuentros cara a cara entre Meryl Streep y el magnífico secundario Ed Harris.

Una película altamente recomendable, para ver al menos dos veces, sabiendo que estamos visionando un largometraje duro e incluso deprimente, no por su calidad si no por su contenido.

Ficha técnica:

Dirección: Stephen Daldry.
País: USA.
Año: 2002.
Duración: 114 min.
Interpretación: Meryl Streep (Clarissa Vaughan), Nicole Kidman (Virginia Woolf), Julianne Moore (Laura Brown), Stephen Dillane (Leonard Woolf), Miranda Richardson (Vanessa Bell), Ed Harris (Richard Brown), John C. Reilly (Dan Brown), Toni Collette (Kitty), Claire Danes (Julia Vaughan), Jeff Daniels (Louis Waters).
Guión: David Hare; basado en la novela de Michael Cunningham.
Producción: Scott Rudin y Robert Fox.
Música: Philip Glass.
Fotografía: Seamus McGarvey.
Montaje: Peter Boyle.
Diseño de producción: Maria Djurkovic.
Dirección artística: Mark Raggett, Judy Rhee y Nick Palmer.
Vestuario: Ann Roth.